El Festival a orillas del Olimar es –sin dudas- el principal evento turístico que tiene Treinta y Tres; pero antes que ello, y paralelamente, por supuesto, un hecho cultural de enorme relevancia para el departamento y el país entero.

Lo sentimos así por sus características singulares – el lugar en el que se hace; los años de existencia; su gratuidad y el hecho de poner en el escenario solamente a artistas nacionales- y fundamentalmente porque acá, en estos pagos, lo repetimos con orgullo pero con modestia, nació el canto popular uruguayo.

De modo que cada vez que llega esta fecha y cada vez que comienzan a sonar las guitarras en el escenario “Serafín J. García”, se pone en marcha un hecho cultural que moviliza a todo un departamento y atrae a público de decenas de otros rincones, lo que constituye un vivo ejemplo de cómo las políticas públicas pueden influir en la vida de una sociedad.

Cuando hablamos de Festival, en Treinta y Tres, estamos hablando de cultura en su concepción más amplia.

Estamos hablando sí de arte y música popular; de historia y folklore; de pasado y futuro; pero también de turismo y movimiento económico; de fuentes de empleo y emprendedurismo… porque la cultura es transversal a todo el quehacer de cualquier sociedad.

Cultura es progreso, y como dice André Malraux, “es la suma de todas las formas de arte, de amor y de pensamiento, que, en el curso de siglos, han permitido al hombre ser menos esclavizado”.

Por lo que, por supuesto, ningún gobierno puede dar espaldas a la acción cultural.

En Treinta y Tres, nuestro Gobierno Departamental ha resuelto que la cultura esté en la centralidad de sus políticas públicas.

Así lo viene haciendo; así lo hará, y el Festival es prueba contundente de la validez de hacerlo.

 

Autor: Intendente Dardo Sánchez

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